Fernando Benavides, enviado a la zona.
Tuvimos la idea de ir a Tabasco una vez que el interés primario por las inundaciones había desaparecido, las notas, las imágenes y todo el movimiento mediático que se hizo (para bien) recalcaba la principal cara del problema: El estado está inundado y hay que ayudarlo.
De todas partes del mundo la ayuda llegó y se comenzó a repartir como se pudo a los damnificados, sin embargo había una cara que tiene una solución más a mediano y largo plazo, no el salvar gente, que bien es de lo más loable y noble, sino el de reconstruir la ciudad tan afectada.

En los vídeos podremos observar (varios de ellos mostrarán las zonas afectadas) como quedó una ciudad alguna vez productiva. En los vídeos también se recalcarán las ayudas que fueron entregadas, pero también las que no, las colonias que están siendo reconstruidas y las que por desgracia aun no lo son, todo esto en el transcurso de los días posteriores a la catástrofe y para que conozcan como es que la desgracia actúa a diferentes velocidades.
Es de lo más triste saber que generalmente la peor parte siempre les afecta a los menos afortunados económicamente, por desgracia las colonias afectadas son las más pobres, en algunos casos las casas destrozadas son tan solo un pequeño techo con cuatro paredes, pero al final son sus hogares.
No habríamos de esperar un recibimiento en Tabasco con una joven en traje de baño y un collar de flores y diciendo:
"Bienvenido al paraíso, está inundado pero nos recuperaremos".
No, no lo esperábamos, de hecho no sabíamos qué esperar de la gente y una vez más las circunstancias tienen varias versiones, desde la gente favorecida económicamente que no tiene mucha idea de los alcances de la desgracia aún cuando son oriundos de Tabasco (es verdad), curiosamente hay gente del mismo lugar que cree que no es tan grave la situación, hay otras que creen que ya pasó todo, hay algunas más que creen que no es de su incumbencia la condición del Estado. La mayor parte de esta gente es de posición "acomodada" en Villahermosa, y es que las casas y colonias de clase media y alta están en las partes altas de la ciudad, por lo que el agua no pudo llegar hasta ahí, además de que por la situación geográfica de estas colonias el agua tiende a bajar por las calles gracias a su inclinación, sin embargo el centro y zonas pobres están en la parte más baja territorialmente por lo que el agua tal colmo vieron en muchos noticieros, cubría en su totalidad estas zonas habitacionales y comerciales.
Pero una vez que la inundación fue cediendo poco a poco territorio seco, dejó una vista desolada de lo que era una ciudad activa, nunca se esperó que el agua llegara a tanto.

Las calles tenían en su totalidad los muebles del primer piso de cada casa afuera, echados a perder por completo, algunos pepenadores veían si había algo de utilidad sin tener suerte alguna, mucha gente se quedaba a velar afuera de su casa para evitar el ultraje ya que vidrios y ventanas estaban destrozadas.
La llegada a Tabasco pasó inadvertida, en total indiferencia (insisto, no se esperaba un recibimiento con música y flores) pero es de llamar la atención la forma en la que la gente aun no tomaba conciencia de lo que había pasado y antes de que la angustia los cubriera y mermara sus fuerzas los tabasqueños ya estaban levantado, sacando y escombrando todo para que los camiones y el ejercito llegara con toda su fuerza a llevarse sus antiguas pertenencias al basurero, todos sus muebles, todos sus recuerdos, toda su vida. Supongo que la rapidez con la que se logró esto se debió a que no podían darle espacio a la duda o la duda llenaría de lágrimas sus ojos y no podrían trabajar en mucho tiempo. Así pues, todos estaban levantando y sin preguntar lo tiraban, sin ver a detalle las fotos inservibles de la graduación, los discos, los libros y los peluches; "llévenselo, el agua le quitó toda importancia para mi" y así fue.

Hay que dar el reconocimiento debido a toda la gente y el ayuda del ejercito así como del ejecutivo para apoyar a estas zonas afectadas, para cuando esta nota salga en línea seguramente Tabasco ya estará marchando a una normalidad que costará trabajo encontrar, pero que se logrará con buenos ojos al destino.
Sin embargo había otras zonas mucho más pobres y mucho menos comprendidas y por desgracia mucho menos apoyadas.
A estas zonas nos metimos llevando nuestra cámara, llevando todo lo que teníamos para dar a conocer la verdadera situación, sin quitarle mérito a las zonas ayudadas.
Es el caso de la colonia Casablanca, un lugar que por mucho fue el más afectado; el agua llegó, al igual que en el centro y la colonia Gaviotas, hasta el primer techo de las casas, pero en esta parte (Casablanca) aun no baja el agua, mientras que en las demás ya están en trabajos de reconstrucción, nos metimos hasta donde pudimos, con el agua en la cintura y la esperanza de captar algo que nos de fe de lo que hay en esa zona, por desgracia... lo conseguimos.

Gente que aun se asoma hasta donde permite la integridad para poder ver el techo de su casa, preocupados por saber que su construcción sigue ahí, como si de pronto sus viviendas pudieran desaparecer así como desaparecieron años de trabajo de la noche a la mañana. Entrevisté a un señor de nombre "Cecilio", y lo primero que atinó en decirme fue que estaba viendo a ver si ya podía pasar a su casa para sacar su refrigerador y que no se echara a perder; no supe que decirle cuando la realidad es que las circunstancias señalaban que esos bienes estaban perdidos desde el primer segundo en que calló la primer gota de agua el día de la inundación. Cecilio no podía pasar más allá de donde nos cubría el agua la cintura, un paso más y la caída del terreno nos hubiera cubierto en nuestra totalidad el cuerpo.
Y entonces se corrió el rumor de que "el reportero" estaba en la colonia y la gente salió a dar un testimonio de la falta de ayuda, mucha gente quería salir y decir que una sola mujer de la colonia se quedó con todas las despensas que el país y el mundo les había mandado, que estaban viviendo en la calle sin que un solo militar hubiera ido a verlos, sin que un solo medio hubiera recogido su testimonio, sin que siquiera hubiera agua potable en sus alrededores, por eso la importancia del "reportero" que no, no soy reportero, tan solo un testigo de algo que no necesitaría documentarse en el Mundo Feliz de Aldous Huxley.
Que impotencia el que la gente mande su ayuda y que una persona se quede con toda esta despensa, que impotencia de la humanidad el tener entre sus miembros a personas que se aprovechan de la situación de desgracia de sus propios vecinos.
Así que las imágenes hablan más que cualquier relato, las pueden ver y las pueden sentir, pueden imaginarse todo y aun así les faltaría sentir la humedad del ambiente, el calor, el olor y la sensación de que estas respirando agua contaminada por días, aun así te faltaría saber que la gente se da apoyo moral en la zona centro diciendo: "lo vamos a lograr" aun así faltaría que vieran las imágenes que no pudimos publicar aquí, desde los carros destrozados hasta las serpientes muertas en el camino que no pudieron más que escapar del pantano por la misma inundación, aun así faltaría ser tabasqueño y vivir ahí para saber que se puede perder todo por un mandato de la naturaleza.
Por nuestra parte lo que teníamos que hacer era levantar y publicar las imágenes, tratar de hacer un relato de todas las caras y dejar que el mundo se entere por si mismo con una poca de ayuda de la fragilidad con la que estamos pendiendo en nuestra cotidianidad.
Nunca estamos tan seguros de lo que el hombre puede lograr y perder, con un capricho de la naturaleza todo nuestro mundo puede desaparecer.

Todas las imágenes fueron tomadas por un N95 N series de Nokia.